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9:06

¡Estoy enamorada! | Cartas de amor

Hola Amor

Me detuve un momento para escribirte, y es que a veces las palabras se las lleva el viento, las letras son más leales, ellas quedan, perennizan el pensamiento. Quiero dejarte por escrito lo que cada día acrecienta dentro de mí, lo que por ti estoy viviendo...
Estoy enamorada, lo digo una y otra vez ¡Estoy enamorada!
Puedo gritarlo… lo sabes, pero no es necesario.

No sabría decir en qué momento, me di cuenta de este sentimiento que me embarga, me llena de alegría, me devuelve la vida; y es que pareciera que siempre te estuve esperando. Todas esas horas inquietas, para ver el brillo de tu mirada, oír tu voz, besar tus labios, sentir el calor de tu abrazo… ¡Cómo te reconoce mi cuerpo, cómo te anhela mi alma!

Todo me llama a ti, todo lo que mis sentidos perciben traen tu rostro, tatuándolo a mi mente… Aquella plazoleta, el parque, el olor del mar, esa melodía, ¡Tantos instantes!… Mas nada de todo ello sería importante, si no te tengo, porque tu imagen le da valor a esos lugares.

Estoy enamoradaPuedo con los ojos abiertos soñarte, y al tenerlos cerrados en sueños adorarte; porque en tu ausencia nunca me faltas, estás siempre presente en todos los detalles que hago.

Eres mi pasado, mi presente, mi futuro, ya nada queda ajeno a ti, todo armoniza cuando siento tu cariño, cuando me dices cerquita que me quieres, eso me basta. Cuando te acurrucas a mi lado y te mimo, esa sonrisa en tu boca, es el mejor regalo que recibo.
Nuestros largos diálogos sinceros, hacen que seamos amigos, cómplices, locos amantes enamorados.

Tú eres el motor de mi existencia, el eje de mis pensamientos, juramento de amor que delinea mis pasos.
Eres ruego de bienestar al Creador cada día al despertarme, y por las noches tu nombre es oración al cobijarme.
Eres razón de toda virtud, porque al sembrar amor en mí, me forjaste como un ser mejor.

Gracias mi tesoro por estar en mi vida, por dejar que derrame en ti todo este amor que por ti siento.

Enamorada por siempre... Siempre te amaré.

12:21

Cartas de Ignacio Agramonte a Amalia Simoni

Camagüey, abril 1 de 1871.

Ángel mío, Amalia idolatrada:

¡Con cuánta alegría, leí ayer tus cartas del 26 de Agosto y 29 de Septiembre! ¡Muy atrasadas son; pero hace tiempo que no leía carta tuya! Antes solo había recibido una, creo que del 7 de Septiembre. ¡Cuánto he gozado con la pintura que me haces de nuestro Ernesto y de sus gracias! ¡Ay, quién te viera y quién lo viera a él! De nuestro segundo chiquitín, nada sé. Supongo que por una de Simoni del 28 de diciembre que habrá nacido en los primeros días, de este año. ¡Como lucha el corazón, bien mío, uno y otro día, en todos los momentos de la vida, con esa separación de las prendas que así adora! ¡Que honda amargura encierra el pecho, porque no te veo, y vivo lejos de ti! Y sin embargo me siento dichoso cuando pienso en que amas y que con frecuencia piensas en mí.
Pancho Agramonte (hijo) me ha dado algunas noticias de ti y de la familia, pero insuficientes, y las cartas que traía se perdieron.

No tengas cuidado por Mª, fuera de los combates, donde hago lo que es de mí, deber hacer, me cuido bastante. Ni creas que carezco de cosas indispensables, hasta ahora siempre he tenido dos o tres mudas de ropas, y aquí son tan pocas las necesidades. En cuanto a enfermedades no he tenido ni la más ligera fiebre. Puedes estar tranquila, mi dulce bien, y confiemos en que nuestra dicha al volver a juntarnos, y la libertad de Cuba, compensen pronto todos los sacrificios.
No puedo extenderme más, el portador que será el Gral. B. Varona está preciso (lleva una comisión importante) y quiere otras cartas. Le encargo haga una visita a la familia, y que te cuente todas las cosas de por acá.

Cariñosos recuerdos a Manuelita, Matilde y Ramón (a Simoni le escribo) y un millón de besos a los chiquitines.
Tú, Amalia idolatrada, recibe toda el alma, que te adora delirante, tu esposo

Ignacio.

12:13

Cartas de Ignacio Agramonte a Amalia Simoni

Camagüey, abril 1 de 1871.

Ángel mío, Amalia idolatrada:

¡Con cuánta alegría, leí ayer tus cartas del 26 de Agosto y 29 de Septiembre! ¡Muy atrasadas son; pero hace tiempo que no leía carta tuya! Antes solo había recibido una, creo que del 7 de Septiembre. ¡Cuánto he gozado con la pintura que me haces de nuestro Ernesto y de sus gracias! ¡Ay, quién te viera y quién lo viera a él! De nuestro segundo chiquitín, nada sé. Supongo que por una de Simoni del 28 de diciembre que habrá nacido en los primeros días, de este año. ¡Como lucha el corazón, bien mío, uno y otro día, en todos los momentos de la vida, con esa separación de las prendas que así adora! ¡Que honda amargura encierra el pecho, porque no te veo, y vivo lejos de ti! Y sin embargo me siento dichoso cuando pienso en que amas y que con frecuencia piensas en mí.
Pancho Agramonte (hijo) me ha dado algunas noticias de ti y de la familia, pero insuficientes, y las cartas que traía se perdieron.
No tengas cuidado por Mª, fuera de los combates, donde hago lo que es de mí, deber hacer, me cuido bastante. Ni creas que carezco de cosas indispensables, hasta ahora siempre he tenido dos o tres mudas de ropas, y aquí son tan pocas las necesidades. En cuanto a enfermedades no he tenido ni la más ligera fiebre. Puedes estar tranquila, mi dulce bien, y confiemos en que nuestra dicha al volver a juntarnos, y la libertad de Cuba, compensen pronto todos los sacrificios.
No puedo extenderme más, el portador que será el Gral. B. Varona está preciso (lleva una comisión importante) y quiere otras cartas. Le encargo haga una visita a la familia, y que te cuente todas las cosas de por acá.
Cariñosos recuerdos a Manuelita, Matilde y Ramón (a Simoni le escribo) y un millón de besos a los chiquitines.
Tú, Amalia idolatrada, recibe toda el alma, que te adora delirante, tu esposo

Ignacio.

12:00

CARTAS LITERARIAS A UNA MUJER -II

Aún sin sentido, sin razón ni pensamiento, aún sin saber por qué te amo o por qué te pienso... pero sé que existes, y que eres mi sueño.
Abrázame fuerte, para que pueda sentir lo que es la pasión en tus brazos y la felicidad de tus labios, mírame profundo, para que mirándote me enamores y con una caricia te entregue mi vida.
Calor de besos, camino de luz, promesa eterna de amor, tú y yo.... para gritar de amor y callar en la pasión.
Le pondré nombre a cada uno de tus besos, a cada caricia, a cada palabra, a cada mirada, así no podré olvidarte, aunque te vayas y no recuerde tu amor.